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  • Foto del escritorDra. García Millán

Una piel femenina saludable y cuidada durante todo el ciclo

Seguro que alguna vez has notado cambios en tu piel durante tu periodo menstrual. Estos cambios se deben a las alteraciones en los niveles hormonales durante el ciclo, Y los efectos pueden ser significativos: desde pequeñas imperfecciones hasta cambios notorios en el tono y la textura de la piel, pasando por aumento en la secreción grasa, enrojecimiento, descamación y acné. Para paliar estos efectos es importante entender a qué se deben y qué medidas podemos tomar para prevenirlos.



El ciclo menstrual y las hormonas

Como ya sabemos, durante el ciclo menstrual se producen una serie de cambios físicos, fisiológicos y hormonales que preparan el cuerpo de la mujer para una posible concepción. Durante este ciclo, de aproximadamente 28 días, los niveles de hormonas oscilan, generando las diversas alteraciones físicas y anímicas que podemos experimentar. Las hormonas que intervienen son los estrógenos, la progesterona y la testoterona. Y todas ellas influyen en el estado de nuestra piel.


Influencia de los estrógenos en la piel

Los estrógenos son determinantes en la salud de la piel, afectando a su estructura, vascularización, textura, elasticidad y tono. Juegan un papel esencial en la producción de ácidos grasos y lípidos, muy relevantes para mantener la piel hidratada y flexible. Además estimulan la producción de colágeno, una proteína esencial de la dermis.


Por el contrario, una reducción en los niveles de estrógenos puede ser responsable de una menor producción de colágeno, sequedad, tono mate y menor elasticidad, como ocurre en la menopausia o situaciones en las que los estrógenos disminuyen.


Influencia de la progesterona en la piel

La progesterona es una hormona esteroide que se produce principalmente en los ovarios y la glándula suprarrenal y actúa como modulador de los procesos de la piel. En relación a la piel, esta hormona es responsable de mantener una función de barrera cutánea saludable. De hecho, está muy involucrada en el funcionamiento dermatológico, desde el metabolismo celular, la producción de colágeno y el crecimiento de los folículos pilosos hasta la regulación de los niveles de grasa.


Una alteración en los niveles de progesterona puede facilitar el aumento de la pigmentación, la producción de grasa y la inflamación. También se ha relacionado con la exacerbación de patologías como el acné y la rosácea.


Influencia de la testosterona en la piel

La testosterona es una hormona esteroide. Aunque es mucho más abundante en los hombres (es fundamental en el desarrollo y mantenimiento de los caracteres sexuales masculinos y función reproductora) también está presente en el organismo femenino. La testosterona tiene una influencia significativa en el aspecto y la salud de la piel, aumentando el grosor de la piel, así como la producción de colágeno, que a su vez contribuye a mejorar la elasticidad de la piel. También es responsable del buen funcionamiento de las glándulas sebáceas.


La alteración en los niveles de testosterona puede provocar un aumento en la producción de sebo, facilitando el desarrollo de acné. También está relacionada con la síntesis de melanina y, por lo tanto, su alteración puede afectar a la pigmentación de la piel.


Manifestaciones y síntomas dermatológicos comunes

Como hemos visto, la fluctuación normal en los niveles de estrógenos, progesterona y testosterona pueden afectar al funcionamiento de la piel. A continuación describiré las principales manifestaciones asociadas a estas variaciones hormonales.


Acné

El acné es una patología dermatológica frecuente, que puede obedecer a distintas causas. Se caracteriza por la aparición de distintas lesiones inflamatorias y no inflamatorias (comedones, pápulas inflamatorias, quistes, etc.). En la aparición de las lesiones de acné interviene diversos factores, relacionados con la activación de vías inflamatorias, en las cuales los andrógenos tienen un papel regulador.


Hacia la mitad del ciclo, los niveles de progesterona alcanzan sus niveles mas altos, y esta hormona bloquea los receptores de andrógenos en las glándulas sebáceas (una de las diversas causas de acné). Cuando la progesterona baja progresivamente en la segunda mitad del ciclo, comienzan a aparecer de forma mas o menos gradual las lesiones de acné. En algunas mujeres se tratará de uno o dos "granitos", pero en otros casos podemos encontrarnos con verdaderos brotes mes tras mes.


Rosácea

En personas que sufren rosácea de base, el ciclo menstrual puede ser determinante en los brotes, generalmente justo al final, cuando bajan los estrógenos.


Irritación de la piel

Una vez comienza la fase de menstruación podemos tener la piel un poco más seca de lo habitual ya que, debido a la bajada de estrógenos, la barrera cutánea puede ser algo mas frágil. La aparición de irritación dependerá mucho de cada persona.


Sequedad de la piel

La sequedad cutánea tiene su origen en la pérdida de flexibilidad y humedad de la piel, lo que provoca que se vuelva más vulnerable a la irritación, deshidratación y daño. Las causas más comunes de sequedad son la exposición excesiva al sol, desequilibrios hormonales, el envejecimiento, el contacto con productos químicos o el consumo de ciertos medicamentos que afectan a la producción de estrógenos, por ejemplo el tamoxifeno.


Tratamientos

En general y para casos leves, reduciremos los efectos negativos en la piel del desequilibrio hormonal a través de cuidados cosméticos y que mejoren la limpieza, hidratación, y elasticidad de la piel en cada fase del ciclo.

Por ejemplo, en el caso del acné, podremos recurrir a tratamientos tópicos (como geles, lociones, cremas y limpiadores), a la administración de medicamentos orales, o al uso de láser.


La irritación de la piel la combatiremos evitando el contacto con sustancias y tejidos irritantes y mediante una hidratación adecuada de la piel. De manera similar, en el caso de sequedad de piel, recurriremos a la aplicación de mascarillas hidratantes para la cara y el cuerpo. Adicionalmente, la inyección de plasma rico en factores de crecimiento ha demostrado, según algunas publicaciones, su eficacia en la mejoría sintomática de la piel sensible.


Por último, en el caso de la rosácea, utilizaremos tratamientos para aliviar el enrojecimiento y prevenir los brotes. Para ello, recurriremos a medicamentos tópicos, antibióticos orales, cremas y geles con retinoides, láser o luz pulsada, entre otros.


En cualquier caso, a la hora de decidir el tratamiento de elección es muy importante determinar si existe una patología dermatológica de base y entender en qué medida el ciclo hormonal puede estar agravando su situación o no, pues no es así en todos los casos. El consejo profesional, en este caso de los especialistas adecuados (dermatólogo y ginecólogo) es determinante para un buen resultado.

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