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Fin de una etapa, comienzo de otra

  • Foto del escritor: Dra. García Millán
    Dra. García Millán
  • 7 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

Fin de una etapa...

En estos 20 años de ejercicio profesional he tenido la suerte de formarme y crecer junto a grandes profesionales, y muy especialmente junto al Dr. Pedro Jaén, mi mentor y amigo, al que siempre he admirado y respetado profundamente.


Dra. García Millán - Equipo Grupo Pedro Jaén

Al finalizar la carrera de medicina, tenía muy claro que quería ser dermatóloga y sabía que el Hospital Ramón y Cajal era un gran hospital para formarme. Allí el Dr. Jaén apenas llevaba un par de años y su forma de liderar el servicio, implicar a los residentes desde el primer día, y construir familia me marcó.


Y tras los años de formación en el Ramón y Cajal, tuve el privilegio de sumarme a un proyecto profesional de gran valor, donde crecí como persona y como dermatóloga. Al principio, éramos sólo unos cuantos, una pequeña familia. Pero luego, poco a poco, el proyecto fue creciendo.


Durante todos esos años aprendí, además de mucha dermatología, lo más importante: la excelencia en cada acto médico y la humanidad en el trato con el paciente. Una forma de trabajar que sigue siendo mi guía en mi día a día.


He tenido la gran suerte de vivir la evolución de la dermatología desde dentro: sus avances, sus retos y su capacidad de transformar vidas. Pero también he sido profundamente consciente de lo que nos queda por hacer y de las oportunidades que tenemos por delante.


Estas vivencias acumuladas han definido mi manera de ejercer y de entender esta profesión. Y con ello, de ver y sentir a mis pacientes, a mis compañeros y a todos los que me rodean en mi práctica diaria.


Así ha sido esta etapa, hasta hoy.


...comienzo de otra

Hace pocos días cerré una etapa con enorme gratitud por lo vivido hasta ahora y por la oportunidad para emprender un proyecto propio, donde deseo volcar todo lo aprendido y dedicarme a lo que más me inspira: los pacientes. Cada uno es único y especial.


Lo hago con la misma vocación de cuidado que me ha guiado siempre. Con la voluntad de escuchar, de entender sus necesidades y de trabajar para ellos y con ellos, de dar lo mejor de mí para que con cada visita y después de cada tratamiento puedan sacar lo mejor de sí mismos. Aplicando el más absoluto rigor científico para confeccionar una solución, a su medida.


Y con ellos seguir creciendo.


Porque crecer es seguir el camino con gratitud, sin olvidar de dónde vienes.



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